Paredes caídas, redes intactas: El búnker como fetiche y la deuda con la raíz del narcotráfico
Paredes caídas, redes intactas: El búnker como fetiche y la deuda con la raíz del narcotráfico La imagen de una topadora derribando un búnker de drogas en un barrio vulnerable se ha convertido en el símbolo preferido del combate al narcotráfico en la agenda pública actual. Este acto, cargado de espectacularidad mediática, se presenta como un triunfo estatal contra el delito. Sin embargo, detrás del polvo de los ladrillos caídos, subyace una pregunta incómoda pero urgente: ¿representa esto una optimización real de los recursos públicos o es apenas una puesta en escena que deja intactas las verdaderas estructuras del poder criminal? La persistencia del problema sugiere que la demolición de los "kioskitos" es una respuesta cosmética a una enfermedad estructural que se ramifica hacia los sectores más altos de la sociedad, la justicia y la política. Desde una perspectiva estrictamente operativa, la destrucción de un punto de venta minorista no desarticula el negocio de los estupe...