El arte de la charla trivial: La sutil censura del "no te metas"
El argentino ha hecho, a fuerza de censuras, un arte de la charla trivial. Me niego a temer expresarme en cuanto a mis convicciones políticas, religiosas o mi crítica a las instituciones. Es un miedo que se arrastra como collar de sandías desde los tiempos de la dictadura militar: "no hay que hablar de ciertas cosas", "no hay que meterse", "hay temas que no son de conversación o intercambio de puntos de vista", "por algo se lo habrán llevado". Las ultraderechas riman con ese paisaje del inconsciente colectivo argento. ¿Está mal expresarse? Me niego rotundamente.