"El racismo que impregna a Estados Unidos ha penetrdo hasta la mismísima fibra del alma y la mente de muchos. Y ha tenido una tremenda influencia en mi propia vida. Tengo hijos y tengo esperanzas para ellos. Mi hijo tiene diez años y le proporcionaré todas las armas que pueda para liberarlo de conceptos medievales y primitivos sobre falso patriotismo, sobre fronteras y el significado de las banderas. La humanidad es mucho mas grande que estos símbolos primitivos." Harry Belafonte estuvo en las listas negras de la Cadena CBS por que era muy activo en el movimiento por los derechos civiles, fue bajado del programa de Ed Sullivan en los 60, el primer programa integracionista. En la era Mc Carthy era habitual censurar a los que representaban a las voces de las políticas de izquierda, la gente de color combatía una doble opresión, " luchamos por la lealtad a la condición humana y nuestra humanidad esta siendo terriblemente maltratada" dijo y convenció a Ed Sullivan d...
Volver a lo humano: Por qué co-crear el bienestar es mejor que seguir una rutina rígida Vivimos en un mundo obsesionado con los resultados, las métricas y el "rendir al máximo". Nos enseñaron que para estar bien hay que encajar en estructuras fijas: ir al gimnasio a cumplir una rutina militar, o sentarnos en un consultorio frío a seguir un libreto preestablecido. ¿Pero qué pasa cuando ese molde no te representa? Mi propuesta nace de una convicción simple: la salud no es una línea recta . Por eso, elijo trabajar desde un abordaje humanístico y holístico, uniendo el entrenamiento personal, el coaching ontológico y el acompañamiento terapéutico. El poder de la co-creación En mis sesiones no hay rutinas de manual. La clase se crea en el momento. Hay días donde el cuerpo tiene energía para levantar pesas o jugar al tenis. Otros días, el mayor acto de salud es sentarnos a tomar un café para acomodar las emociones a través de la palabra. Y a veces, lo único que se necesita es el sil...
La fiesta ha terminado y la marea humana se ha disuelto en la neblina de la rutina. Allí queda él, varado en el cordón de la vereda, vistiendo todavía los colores de una gloria efímera que hoy amanece descolorida. La bandera sobre sus hombros, que ayer fue capa de héroe colectivo, vuelve a ser un paño de desapego frente a la calle rota, el tráfico indiferente y el tacho de basura que desborda en la esquina. A sus pies, la pelota descansa gastada, desinflada de la épica de los noventa minutos, muda como el eco de los cantos que ya nadie repite. Es el retrato exacto del desencanto: el instante gris en que el fervor por la patria soñada choca de frente contra la desidia de la patria habitada, recordándole que el país real no se gana en una cancha, sino que se padece, o se construye, en la rigurosa soledad de cada lunes. El país de la camiseta: ¿Por qué amamos los colores pero odiamos la realidad? El fenómeno es casi universal, pero en nuestras latitudes adquiere tintes de paradoja extrema...
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